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jueves, 24 de julio de 2014

WNBA Stories. Caprichos del destino

Atlanta Dream y New York Liberty protagonizaban hace varios días un intercambio de piezas que se saldaba con la llegada a Georgia de Delisha Milton-Jones y con la marcha de Swin Cash a la Gran Manzana. Días antes del comienzo de la Regular Season, el panorama no era demasiado halagüeño para una Swin Cash que iba a tener complicado, sin querer saber nada de Chicago Sky y entrenando por su cuenta, encontrar acomodo en la liga, y más en un equipo con aspiraciones. Atlanta llamó a su puerta y Cash no lo dudó. Courtney Clemens hacía las maletas rumbo a Illinois y Cash aterrizaba en las Dream. La franquicia georgiana estaba decidida a apostar fuerte para lograr el título y una pieza como Swin, con mucha experiencia y muchos partidos decisivos a sus espaldas, podía ser de gran ayuda. Pronto se vio que su estado físico dejaba mucho que desear. Seguramente su aportación espiritual –vestuario- era magnífica, pero su producción en pista era irrisoria. De repente, surgió la posibilidad de hacer un trade con las Liberty: Cash por Milton-Jones.
Delisha, junto a Cooper en Sparks (WNBA Photo)
El traspaso llega a buen puerto y Delisha se muda a Atlanta, donde volvía a encontrarse con Michael Cooper tras coincidir cinco años en Los Angeles Sparks, desde 1999 (Cooper era asistente en ese momento, en 2000 ya pasaría a ser head coach) hasta 2004, donde conquistaron dos títulos (2001 y 2002). A pesar de su veteranía -39 años-, Delisha seguía siendo una jugadora muy aprovechable –ofensivamente- en los minutos que disputaba. Pero una inoportuna lesión, cuando sólo había disputado un par de partidos con Atlanta, va a hacer que se pierda lo que queda de temporada. Palo enorme para ella y para la franquicia de las Dream. Yo, desde luego, estaba convencido que podía llegar a ser importante en los tramos decisivos de la temporada.

Cash, con Laimbeer en Detroit (Mitchell Layton-NBAE-Getty Images)
Swin Cash, por su parte, llegaba con ilusiones renovadas a New York tras su decepcionante paso por Atlanta. En las Liberty, al igual que Delisha, volvía a reencontrarse con su antiguo entrenador en Detroit Shock, Bill Laimbeer, con el que consiguió dos títulos WNBA (2003 y 2006). En los dos partidos que ha podido disputar con su nuevo equipo, Swin transmite sensaciones bien distintas. Juega el doble, sus promedios han aumentado y su lenguaje gestual en cancha ha cambiado. Parece que se vuelve a sentir –o vuelven a hacer que se sienta- importante. En Atlanta deambulaba por la pista. A veces incluso se arrastraba. En la Gran Manzana parece que las piernas vuelven a funcionarle y se ha propuesto demostrar que aún puede ser útil.

Dos historias paralelas con distintos finales pero con trama casualmente parecida. Dos jugadoras veteranas que, gracias a este intercambio, han vuelto a coincidir con los primeros entrenadores que tuvieron en la liga–recuerdo el matiz, Cooper era entrenador asistente de las Sparks el año que seleccionaron a Delisha-, y con los que, casualmente, ambas ganaron dos títulos. Este trade estaba casi escrito, vaya. Eso sí, el destino, caprichoso, no ha querido que el final sea feliz para todas las partes implicadas. Y es una verdadera lástima.

*Además de este traspaso, se han producido otros cambios en algunos rosters:

Las New York Liberty cortan a Toni Young y firman a Charde Houston.
Las Minnesota Lynx cortan a Lindsey Moore y firman a Nadira McKenith.
Las Connecticut Sun cortan a Kelley Cain y firman a Ebony Hoffman
Las San Antonio Stars firman a Astou N´Dour, pick #16 del pasado Draft, tras disputar el Europeo Sub-20 con España

lunes, 21 de julio de 2014

WNBA Stories. La temeraria impaciencia angelina

Es muy arriesgado despedir a una entrenadora antes de llegar al tramo decisivo de la temporada para colocar a alguien sin experiencia previa en los banquillos -como es el caso- y más cuando hay exigencia de Playoff en el equipo en cuestión. Esto es lo que ha pasado en California, donde Penny Toler -la GM de la franquicia- toma las riendas de Los Angeles Sparks tras el despido de Carol RossEs una verdadera lástima. Ahora que parecía que Ross estaba dando con la tecla en la franquicia angelina...  
Ross, dando indicaciones (AP Photo/Jessica Hill)
Las Sparks llegaban al Staples Center el pasado 19 de junio para intentar cambiar la mala dinámica del equipo contra Tulsa Shock. La franquicia angelina llegaba a ese partido ocupando la última plaza del Oeste con un balance de 3-7 y con la imperiosa necesidad de cerrar pésima racha del equipo –cuatro derrotas consecutivas-. Otra derrota más, y en casa, terminaría de hacer saltar todas las alarmas. La presión era grande. En esa racha de cuatro derrotas seguidas, Carol Ross contemplaba desde el banquillo el juego de su equipo con gesto desdibujado. Las contundentes derrotas frente a Minnesota Lynx –en dos ocasiones- y San Antonio Stars habían mostrado la peor cara de la entrenadora: sin ideas, malas lecturas de situaciones de juego, sin contagiar apenas energía a sus jugadoras…

Algo tenía que cambiar, y algo cambió en las Sparks. Concretamente, la composición de su quinteto inicial. Hasta la fecha, la disposición del cinco titular que planteaba Ross era: tres perimetrales (Harding + Beard + Tolliver/Herrington) y la pareja Nneka-Candace por dentro. Jugando con este tipo de quinteto, a las Sparks les costaba defender a las aleros rivales tipo Maya Moore -potentes físicamente, con envergadura y capaces de jugar tanto al poste como fuera- y controlar el rebote. Recibían demasiados puntos en segundas opciones, apenas podían salir en contraataque –algo vital para Sparks- y cometían muchas faltas.

Contra Tulsa, Ross propuso un planteamiento distinto que buscaba solucionar esos problemas: el triple poste. Sacrificó a una perimetral para que Jantel Lavender entrara en el cinco inicial como center, puesto que ocupaba normalmente Candace, y Nneka/Parker se repartieran las posiciones de 3 y 4. Al ser ambas jugadoras atléticas, versátiles y rápidas, podían desempeñar funciones de alero sin que ello mermara su producción. Además, optó por sentar a Linsdey Harding –temporada muy discreta la suya- y jugar sin una base pura. Herrington-Beard-Ogwumike-Parker-Lavender fue el cinco inicial que sacaron las Sparks en aquel encuentro. Y ganaron. 

Pero lo importante no fue la victoria en sí, sino que Ross encontró al fin una disposición que parecía minimizar los problemas iniciales del equipo, los que les habían llevado a ese pobre balance. Del 3-7 que lucían en aquel momento pasamos a un balance de 10-12 actual, o sea, 7-5 desde la inclusión del triple poste + Harding al banquillo. Esos números coinciden, casualmente, con los balances del equipo con Harding titular (3-7) y con Harding suplente (7-5). Toliver/Beard es el backcourt actual del equipo, lo que permite a Kristi volver a la posición en la que explotó hace un par de años, el puesto de uno.

Hasta el 19 de junio –o día D-, el equipo anotaba 79,3 pts y recibía 82,7. Desde el 19 de junio, el equipo anota 78,8 pts por partido y recibe sólo 74,4. Hay un cambio palpable en la parcela defensiva provocado, en un alto porcentaje, por la presencia del triple poste. Si hay algún pero que ponerle al uso del triple poste es que acorta mucho la rotación interior, pues sólo Sandrine Gruda ofrece minutos de garantías desde el banquillo. Candace Parker, Nneka Ogwumike y Lavender están muchos minutos en pista y eso puede ser un hándicap en el tramo final de temporada: acumulación de cansancio, problemas físicos… Y la pelea por los dos últimos puestos de Playoff en el Oeste va a ser tremenda. Veremos cómo reacciona el equipo al despido de la entrenadora y también qué sistemas utiliza la nueva head coach.