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martes, 13 de mayo de 2014

WNBA Teams. Seattle Storm 2014

Balance 13/14: 17-17, 4º Oeste. Eliminadas a manos de las Lynx (2-0) en semifinales de conferencia.

Altas: Charde Houston (PHO - recientemente cortada), Jenna O´Hea (LA), Crystal Langhorne (WAS), Nicole Powell (TUL)

Bajas: Tianna Hawkins (WAS), Ewelina Kobryn (PHO), Bria Hartley (WAS), Tina Thompson -retirada-, Ashley Robinson

Renovaciones: Camille Little
  
Las Seattle Storm fue de los equipos que sorprendieron gratamente el curso pasado. Pese a no poder contar ni con Lauren Jackson ni con Sue Bird –más la baja de Ann Wauters-, fueron capaces de lograr un buen balance y asegurar la cuarta plaza del Oeste. Ya en Playoff, no pudieron hacer mucho frente a las Lynx –les complicaron bastante el segundo partido- pero dejaron buen sabor de boca en general. Aprovecharon al máximo sus recursos y, con una Tina Thompson que se despidió de la liga a lo grande -14 pts y 6 rebs de media-, terminaron cuajando una buena temporada.

En el Draft, escogieron a Bria Hartley con el pick #7 pero la incluyeron en el traspaso que ha traído a Crystal Langhorne hasta Seattle. Además de a Bria, seleccionaron a dos forwards. En segunda ronda se hicieron con Michelle Plouffepick #19- y en tercera escogieron a Mikaela Ruef –pick #31. Ambas han sido cortadas por la franquicia. Nada de lo que seleccionaron continua en el equipo. Finalmente, dada la escasez de centímetros en el roster, han firmado a Angel Robinson, rookie no drafteada procedente de Georgia que hizo el Training Camp con la franquicia. 

Este año las Storm recuperan a Sue Bird y añaden a Crystal Langhorne y Jenna O´Hea –también se hicieron con Charde Houston pero ha sido cortada recientemente-, pero el panorama pinta regular para el equipo dirigido, otro año más, por Brian Agler. La plantilla es algo corta y los recursos interiores escasean. Sigue faltando una center –Lauren Jackson se perderá también esta temporada tras ser operada en dos ocasiones en febrero-y la llegada de Langhorne sólo soluciona parcialmente los problemas ofensivos en la pintura. Por supuesto, la pareja Langhorne/Camille Little puede ser muy fructífera –sobre todo en ataque- y con Bird comandando de nuevo las operaciones junto a su segunda al mando, Tanisha Wright, la cosa promete. Lástima que hayan dejado escapar parte del talento joven –Hawkins y Hartley- que tenían en plantilla. El movimiento de Langhorne viene un poco por ahí, sacrificar a dos jóvenes talentos para poder suplir con –ciertas- garantías la ausencia de Lauren. Aunque, sinceramente, creo que se equivocan.

Christian Petersen/Getty Images North America
Aún con Bird-Jackson a buen nivel –teniendo en cuenta que ya tienen una edad y que los años no pasan en balde-, hubieran tenido complicado poder dar guerra en el Oeste, básicamente porque en él conviven con –si no las más completas- tres de las plantillas más completas de la liga –Sparks, Lynx y Mercury- que son a su vez claras favoritas al título. Las Noelle Quinn, Shekinna StricklenAlysha Clark, Jenna O´Hea -que se perderá mes y medio por una lesión- y compañía son buenos complementos pero no parece que con ellas les vaya a llegar para poder plantar cara. El reciente fichaje de Nicole Powell les da más opciones en ataque y una suplente de garantías. Por eso, quizá lo más interesante para la franquicia era formar a ése talento joven que han dejado escapar para que, en unos años, pudiera ser la columna vertebral de la franquicia. Y más teniendo a profesoras del calibre de Bird, Jackson, Wright o Temeka Johnson.

A las Storm les falta profundidad en la rotación interior y mejorar el juego en transición. Son un equipo sólido defensivamente, experimentado y con un backcourt interesante. Si Langhorne se adapta rápido y logra entenderse con Bird, las Storm pueden tener bastantes opciones de pelear por la cuarta plaza del Oeste, cuya lucha por conseguirla –entre Stars, Storm y Shock- se prevé más dura e intensa que nunca.

miércoles, 22 de mayo de 2013

Washington Mystics: Recuperando la mística



Seamos sinceros. Por muy mal que vayan las cosas en Washington D.C, peor que en la pasada temporada no lo pueden hacer. Y eso, quieras que no, tranquiliza. La franquicia capitalina ha tirado unos cuantos tabiques, ha alicatado los baños y ha puesto tarima flotante. Una auténtica revolución. Una de las decisiones más acertadas que podían tomar en Washington era la de traer a un técnico con experiencia y cierto rigor defensivo. Mike Thibault era el hombre. Una labor brillante en Connecticut le avala. No es que Trudi Lacey fuera mala entrenadora, pero después del 5-26 de la campaña anterior, lo más normal es que pueda pensarse que algo no se ha hecho bien.

Lógicamente, la marcha de Marissa Coleman y Alana Beard se tenía que notar, por supuesto. Pero no para hacer un 5-26, insisto. La limpieza del equipo no ha sido excesiva, pero sí acertada. Jasmine Thomas es una gran jugadora si tiene el día y le salen las cosas. Pero si, por el contrario, no está acertada, estás perdido. Durante el tiempo que pasó en Mystics, Jasmine demostró desparpajo, valentía, intensidad…y un nulo sentido del juego en equipo. Le gusta mucho tener la bola en sus manos. No es una playmaker. Ni de lejos, vaya. Su marcha y la de Noelle Quinn ha permitido renovar el perímetro.


Ivory Latta era el motor de Tulsa y ahora será la encargada de tomar el timón de la nave capitalina. Pese a que es una anotadora voraz, tiene un estilo bastante más refinado que Jasmine y puede ser, con bastantes más garantías, la directora de juego de este equipo. Matee Ajavon debería ser su compañera de andanzas, pero su escaso rendimiento antaño y la elección de Tayler Hill en el Draft hacen que no lo tengamos nada claro. Tayler viene avalada por su buen hacer en Ohio State y es probable que pueda dar un rendimiento inmediato al equipo. Pero sin duda, la llegada más importante –al menos bajo mi punto de vista- es la de Kia Vaughn. Michelle Snow ya no es ni la mitad de lo que era y Crystal Langhorne firmó el pasado año sus peores números desde 2009. Necesitaba una pareja interior decente y complementaria. DeMya Walker no lo era y Nakia Sanford tampoco. Pese a que estoy convencido de que Snow aún puede dar 15-16 mins de calidad por partido, Kia le va a dar un plus extra al juego interior de las Mystics.

Vaughn se vio superada por Kara Braxton en esta última temporada y en Washington buscará acercarse de nuevo al nivel que la llevó a ser candidata a Mejor 6º Mujer en 2011. Tiene presencia física, buen tiro desde 3/4 metros y movimientos interesantes al poste. No es ninguna bailarina de la pintura, pero suele ser efectiva. Va muy bien al rebote y posee cualidades defensivas nada despreciables. Con ella, Langhorne no sentirá todo el peso sobre sus hombros y el equipo lo agradecerá. También, y de forma sorprendente, está en el roster Emma Meesseman, que se ganó el puesto en el Training Camp y está siendo de las destacadas en pretemporada. Perfil distinto al de Kia, eso sí. Puede jugar más fuera y es más atlética. Corre bien la pista. Quizá esa variedad es la que se echaba de menos en Washington. Está por ver también el nivel de Monique Currie. En España –Perfumerías Avenida- lo ha hecho muy bien, desde luego. Pero todos sabemos lo irregular que es; lo demuestra año tras año. Una jugona indiscutible que si tuviera un rendimiento más constante sería demoledora.

No parece que las Mystics estén aún en disposición de pelear por entrar en Playoff, pero mejorarán ostensiblemente la cara del equipo y podrán olvidar el aciago año pasado. Eso sí, para ello, Mike tendrá que encajar todas las piezas correctamente y hacerlas funcionar como un bloque. Lo primero pasa por no encajar tantos puntos. Y lo segundo, por anotar alguno más. No he descubierto América, ya lo sé. Pero a veces es tan simple como eso. Espero y deseo que Washington recupere la mística que perdió hace ya tiempo. Veríamos una lucha preciosa en el Este de ser así.